jueves, 27 de agosto de 2009

TRAVESIA DE LA CIENAGA GRANDE DE SANTA MARTA




Fui un hombre anfibio. Un naonato : En una de las muchas travesía , que solían hacer mis padres quincenalmente , por la extensa Ciénaga Grande de santa marta : Una planicie acuática de cuatrocientos cincuenta y seis kilómetros cuadrados. Una noche de luna nueva, un cielo azul y estrellado, un vendaval fuerte, frio y agradable. El mismo viento y que furioso. Una tarde tormentosa de aquel martes trece, sesenta y cinco años más tarde y en la travesía de puerto caimán a puerto ancho. Me borraría de la faz de la tierra.
Zarpábamos cada sábado desde Nueva Venecia (El Morro): Un pueblo palafiticos, del municipio de Sitio Nuevo (Magd). Transportando inmensas cargas de astillas de mangle rojo y seco, que mi padre talaba durante diez días de trabajo en los manglares de el complejo lagunar de pajarales (machete, lunas, ahuyama, chesle, ventanitas, limón, turrumote, zorrilla, tigre, gallinas, gallos, carrao, mendegua, pájaro) y que labraba por las tardes en el patio de nuestro humilde hogar.
Nuestro rancho de horconaduras de palmiches, cubierta de mangles, pedazos guaduas y techos de palmas amargas. El lugar donde convivía con mi madre y sus diecisietes hijos. Durante la ultima semana , en un costado del patio se estibaba lo producido, y que en Puerto Nuevo Ciénaga (Magd),se comercializaba cinco astillas, por el valor de un centavo. Transportándolo en el “Navegante”:Un bongo grande, construido en ceiba roja ,Carreto, abarco y trupillo. El único patrimonio de nuestra extensa familia.
Nuestro gran bongo, al cansaba dimensiones: Eslora 20 varas, Mangas, 2.5 varas y un puntal de 1.5 varas. En la popa era guiado por un rustico timón de Carreto y movilizado a palanca y dos velas grande de lonas. La tripulación la conformaban: Mis cansados y viejos padres y un hombre robusto y chamuscado por el constante sol del Caribe, y al cual nunca le conocí nombre alguno, simplemente por su rudes lo llamábamos : El burro.
La tarde del sábado que le tocaba la travesía, por consiguiente, el “Navegante” cargado totalmente y con la tripulación de costumbre, salía de (El Morro), con dirección a la isla de blanco y una vez, empezaba a soplar la brisa, habríamos las velas y empesabamos a navegar la ciénaga de machete. Travesando el boquerón de las salinas, caíamos a la ciénaga de el placer, donde esta ubicado Buena Vista (1850). Esa tarde recorríamos los negocios y así recoger un cobro del viaje pasado .La mañana siguiente salíamos por caño grande a la Ciénaga Grande, para hacer la travesía a Bocas de aracataca (1786).
Una vez pasada la noche en el pueblo, desde que el sol estallaba por dentro del coposo manglar, se recogía una carga de mas leña y se hacían unos cobros del viaje pasado y se visitaba la familia nuestra que aquí residía. Por la noche y una vez empezaba a ventiar el vendaval, se abrían nuevamente las velas, ahora si a nuestro destino final: Puerto Nuevo .
Mi madre gestante, se había indispuesto desde la tarde anterior, en las semanas finales del embarazo del bordón de sus diecisiete hijos , se le aumentaron los dolores en su abultado vientre. Aquella noche de luna nueva y mi padre en el control de el “ Navegante”, y con el basto timón dentro de sus calludas y gruesas manos , contaba el paso del tiempo y espacio , mirando los débiles rayos de aquella luna nueva y nombraba en voz muy alta , cada punta y rincón por donde pasaba su pesada embarcación : Punta blanca , pájaro ,y según relato de mi propio padre y el de su compañero mi nacimiento se dio en este lugar . Mi padre hizo la labor de comadrón del trabajo de parto de mi sufrida madre . Abril los ojos a este mundo , el 19 de marzo y en honor al día de mi santo , así fue mi nombre : “ JOSE ASUNCION DE LA SANTISIMA TRINIDAD DE TODOS LOS SANTOS “. Como buen católico mis sacramentos , los recibí durante treinta años y en la hermita : “Nuestra señora del monte Carmelo “ , en las fiestas patronales de el 16 de julio , día de la virgen del Carmen . Amenizado por cumbiambas , bandas de papayeras , y en los lugares mas remotos , el sonido de un baile de negro . En la plaza publica ruletas y un estruendo de juegos artificiales y pirotécnicos,(castillos ,cohetes y choriceras ). Dos horas mas tardes , después de mi nacimiento y una vez mi madre estuvo cómoda en una improvisada cama ordenada por mi padre y yo bien abrigado sobre sus brazos, mi padre continuo entonces el recorrido y sequio nombrando los sitios de la travesía por la costa oriental de la Ciénaga Grande: Congo ,guapo, López ,rio sevillas o rio frio , burro, chino, boquerones, punta de serró, el caño de Ciénaga y finalmente el continente : Puerto Nuevo. De aquí el apodo que recibí desde mi niñez, y que me duro toda mi corta vida : el “pájaro”. Crecí navegando la Ciénaga Grande, trasladándome de Ciénaga, a (El Morro) mi pueblo natal. De muy niño, me acostaba bocabajo, sobre la gran troja de palmiche y mangle amarillo ,a contemplar la llegada de la brisa veneciana. Con ella la llegadas de cientos de canoas donde se desplazaban pescadores con sus atarrayas y sus grande velas de lonas abiertas y que salían a ”Machete”, por la barrita de puerto ancho y el boquerón de la salina, proveniente de la Ciénaga Grande. Eran los integrantes del flamenco, el gavilán, el rastrillo, el lucio; los corrales de pesca de las familias de (El Morro). A los doces años, comencé a ayudar a mis padres en este oficio: La pesca, el arte mas que por remuneración económica , era para apoyar la alimentación de nuestro hogar. Así que todo lo producido era para el sustento diario . Así que de muy joven aprendí a lanzar la atarraya , pescando generalmente los caños pequeños ( guayacanes , salados , fermeria , barrita de rincón grande , gallinas , zolo , caño hondo , caimanero , majagualito , Vásquez , los venados , ) y ocasionalmente la Ciénaga Grande de Santa Marta.
A las dos de la mañana de cada día , los corrales de pescas , salían a sus faena y regresaban al pueblo todas las tardes y con el sustento diario y el de sus familiares . Cada unidad económica de pesca cargadas de cientos de mapale , el atarrayero de cada canoa ,picaba lo producido y evisceraba la otra captura : Mojarra rayadas , sábalo grande , jurel , sierras marinas , corvinatas de mar , mojarra palometas , lebranches , y se abría la lisa para el salado y con el mapale llenaban las grandes trojas de palmiches . Los pilotos de cada embarcación , operaban las velas y maniobraban sus canoas , con el dominio de un canalete de dos alas y construidos por mi en ceiba roja y cabos de a barcos .

Durante el día de faenas , las canoas eran perseguidas de una bandadas de aves en las cuales se observaban : Tijeretas , pelicanos , lonquillos , garzas , y en su gran mayorías cientos de gaviotas y sus juveniles , el (pichirris ) . los cuales servían de entretenimiento a los pilotos mas pequeños , realizando una cazaría durante el día , se utilizaba un palo de 50 centímetro , cien metro de hilo color negro sujetó en un extremo , y en el otro extremo un flotador , que recorría la ciénaga durante el día de captura . Se veía saltar el marlín , y la atracción del día era los grandes cardúmenes de el “ chivo mozo “.Las brisas empezaban a soplar fuertes y frescas antes de medio día y traían el olor característico a mangle verde . Mientras al pueblo cada vez que soplaba el viento del este , traía un olor a cagajón de burro y lo identificamos como : Burro . La demanda de leña creció, esto llevo a mi padre a ampliar el patio . Yo empecé acrecer y unos años después , me integre a sus labores cotidianas : Leñador
.

1 comentario:

marzotres dijo...

Jesus me alegra mucho que empieces a publicar tus textos, este me ha gustado mucho, espero como siempre poder leer màs de tus historias. Ya empece la trascripcìon de la historia que me dejaste, pero no he podido publicarla en tu blog.

Recibe un gran abrazo y saludame a todos en El Morro, espero pronto ir a visitarlos (este año ha estado complicado), siempre los recuerdo con mucho aprecio.
att.
Juan Carlos