viernes, 7 de agosto de 2020

Los años son la experiencia
Que adquiere la humanidad
En un mundo de soledad
Vivido a plena conciencia
Seres llenos de paciencia
Que toleran las agresiones
No teniendo más opciones
Que asestar el contagio
Consciente del agravio
Producto de las desconsideraciones
II
Quedar sin adultos
Es perder la memoria
Y con esto la historia
El mundo se hace bruto
Es un criterio absoluto
Que sostiene la verdad
Se requiere de la solidaridad
Para esta población vulnerable
Un llamado amable
En favor de la dignidad
III
Un comportamiento irracional
Los que se ve a diario
Este nuevo imaginario
De la desobediencia social
Actuar como animal
En la pandemia horrible
Un acto temible
De grandes concentraciones
De personas, en calles y estaciones
¡Conciencia increíble¡
IV
La muerte no es un negocio
Como se ha querido decir
Solo basta asistir
A los diferentes comercios
Personas que por ocio
Frecuentan estos lugares
Visitantes casuales
Que compran alguna miseria
No consientes de la pandemia
¡Seres muy especiales¡
                                  V                                    
Agosto, mes de sumo cuidado
La pandemia, llega a su pico
Cualquier prevención es poco
Y continuaremos confinado
Para evitar ser afectado
Por el contagio masivo
Y no llegar a cuidado intensivo
Porque la vida es un tesoro
Que no se compra con oro
Mucho menos es un cultivo

miércoles, 3 de junio de 2020

martes, 2 de junio de 2020

I
Los riesgos de mortalidad
Presente en la infección
Tienen mucha relación
Con la fastidiosa obesidad
Enfermedad presente en la sociedad
Que come por montón
Desfilando al paredón
De ingerir lo que toca
Bajo del brazo la coca
Llevan mucho al panteón
II
Otro riesgo de morbilidad
Está en el tabaquismo
Consumiendo ce así mismo
Sin ninguna mezquindad
Un acto de vanidad
Es lucir una buena marca
Que ha muchos embarca
Con camino a lo infinito
Viajando, él sólito
Con dirección a la parca
 III
La diabetes silenciosa
Otro riesgo de morbimortalidad
Sorprende a la humanidad
Con cifras escandalosas
De muertes espantosas
En cuidados intensivos
Pacientes pasivos
Por covid fallecen
Nuevos reportes aparecen
Del contagio masivo
IV
Para cerrar el telón
Otro riesgos presente
Que ha acabado con mucha gente
Es la temible hipertención
Una grave afectación
Del sistema circulatorio
En pacientes coronarios
Con síntomas de estrés
Que unido a la vejes
Terminan de llenar el relicario

viernes, 24 de abril de 2020

Emergencia sanitaria

I
Una mortal epidemia 
sacude a la humanidad
Tratandonos con crueldad
Se convirtió en pandemia
Con aspecto a momia  
Se camina a la miseria
Cómo una gigantesca feria
El universo entero se aterra
De esta manera la tierra
Sobre vira a tanta desgracia

II
Cómo  mensaje apocalíptico
Narran los medios cada día
No es ninguna ironía
 descifrar el gerogrifico
Cómo recado satírico
Que asusta al universo
La humanidad desfila en retroceso
Queriendo alcanzar la perfección
Un ser sin aspiracion 
Que se convirtió en un perverso

III
Una pesada cruz
Hoy carga la actualidad
La contaminación, es realidad
Se ve apagar la luz
Amenaza el corona virus
La covid, diecinueve
El mundo se mueve 
A una pandemia global
Es una epidemia mortal
Dónde el dos porciento muere

IV
Por cientos de Miles se cuentan los muertos
Y por millar los infectados
Varios cruceros anclados 
Son escena de lamento
Un futuro casi insierto
Es lo que a diario se escucha
La ciencia, inicio su lucha
Y la vacuna encontrar
Para evitar arrastrar
Lo que tropiece en su marcha

V
Otra epidemia mundial
Afronta la humanidad
Dejando el cuerpo sin inmunidad
Una infección demonial
Coronavirus, es mortal
Fiebre, dolor de cabeza
Escalofríos con certeza 
Síntomas reconocidos 
Mantenerse albertidos
Cuando el cuerpo pierda su fuerza


VI

De alerta baja
Pasó el servicio de salud
Por la epidemia que cruza latitud
A alerta moderada
Permanecer con las manos lavadas
Y mantener la calma
Recomendaciónes que se mandan
Para tenerlo presente
Tratar de ser prudente
OJO, la vida es sagrada

VII
El sistema de salud
Se declara en alto riesgo
Para evitar el contagio
Y actuar a prontitud
Con una excelente rectitud 
Para prevenir la trasmisión
Crea un programa de prevención
De la infección respiratoria aguda
Que la población en riesgo acuda
Y evitar la propagación




jueves, 23 de abril de 2020

I
Es un comportamiento cultural
Mal hábito de higiene
Que aún se mantiene
Toser, es algo natural
Mantener la distancia social
Control de la cadena de transmisión
Evitar de la covid su expansión
Cubrirse al estornudar 
Tampoco se debe desgarrar 
Y así evitaremos la propagación

II
una medida preventiva
"Quédate en casa"
Mira por la terraza 
El mundo está en espectativa 
Gracias por estar viva
Debemos acatar las medidas 
No transitar las avenidas
Utilizar bien el tapa boca
La pandemia a todos nos toca
Empieza a respetar la vida

III
Compromiso de la sociedad
Acatar el aislamiento social
Objetivo de la cuarentena parcial
Bajar al virus su velocidad
Propagar la solidaridad
Proteger la vida de los ciudadanos
Rodear a padres y ancianos
Actuar con claridad
Fundamento de la caridad
Compromiso de todos los colombianos

VI
en el transporte masivo
 ninguna medida es poca 
Utiliza el tapa bocas
No lo mires de ejecutivo
Tu eres un ser pasivo
Que la epidemia adquiere
Contagiarte no esperes 
Campaña del gobierno
No conviertas tu vida en un infierno
Ya que tú familia te quiere 

V
actuemos de manera racional
Covid, convive en animales silvestre
De esta manera pasó a la gente
Es una evolución natural
No es una teoría conspiracional 
Mucho menos un descuido
Armar semejante ruido 
Que no cabe en la lógica
No menos de la manera trágica 
Acabar con lo construido
I
Francisco, el sumo pontífice
Implora misericordia de Dios
Misas Urbi ET orbi, dió
Esperanza pide a sus feligreses
Sean en la fé artífice
Unirce en la oración
Clamó en compasión
Por el mundo contagiado
Pidió perdón por los pecados
Con ferbante devoción 

II
el santo padre 
bendice al mundo
"Tenemos miedo"
Súplica la Santa madre
Intercede ante el amigo del hombre
Y abrenos a la esperanza
De la fé danos la fuerza
Por la cruz fuimos salvado
Rescatado y sanado
En tí depositamos la confianza

III
oficia su santidad
Confiar todo al señor
No sé separen del amor del redentor
En seremonia por la humanidad
Pidió tener solidaridad
En la hora del naufragio
Refiriéndose al contagio
Señor, no nos abandones 
Suficientes razones 
Plegaria de su rosario

VI
el papa súplica 
Al todo poderoso
Sermones doloroso
En una homilía pública
Se Unde la barca
De nuestra fé débil
Y de espalda al atril 
Rezó al crucifijo
Señor, no nos abandones, dijo
Clamando su ruego útil

V
el líder católico, aclama a María
En la plaza de San Pedro
Libre de muebles y cuadros 
Jamás vista solitaria 
Pide detener la furia
A Marcelo,el Santo.
 "en la barca de la vida está Cristo"
El que siempre nos cuida
Solo no esperamos la salida
Concluyó, entonando un canto
VI
el cardenal romano
Finalizando la sagrada eucaristía
La tarde sombría
Desde la ciudad del Vaticano
Impartió bendición con su mano
Y cuando la noche aparecía
Un apoyo emocional compartía
Con una excelente transmisión
De radio y televisión 
Que observamos ese día.




martes, 26 de junio de 2018

PUNTO FINAL

Al finalizar mi última epístola y quizás la más sentida de mi sufrida existencia, he querido dejar constancia de tu paso fugaz por este valle de lágrimas.  Seguro que estos remiendos de palabras que escuchas en el remanso de la eternidad, se conviertan en acordes melodiosos a tus suaves oídos y convencido que desde lo infinito, por siempre estés acompañando mis pasos por estos caminos pedregoso de la vida, que me toco transitar.
De tu aspectos físicos son muy pocos los rasgos que a un conservo, mis confusos episodios de niño no me permiten recordarte como hubiera querido que perduraras por siempre en mi memoria. A pesar de lo dicho, quiero que sepas que nunca me he olvidado de ti.
Te recuerdo responsable y entregada a tus retoños, superando los obstáculos para que tuvieran algo de comer así fuera arroz blanco, adornado por un pedazo de panela raspada. Por las tardes, con pedazos de ropa usada y retazos de tiras viejas, recogido entre las personas de confianza,       empezabas a confesionar nuestra ropa de uso personal. Con una hoja de cuchilla de doble filo en vez de tijeras, empezabas a moldear el montón de tiras y por la noche, a la custodia de una lámpara de gas; con la paciencia que te caracterizo, a agujas y dedal empezabas a armar aquel lio de tela. Por la mañana, luciendo ropa nueva, yo, estaba arreglado para asistir a la escuela. Así aprendí a vestir de la mejor manera y a tu complacencia, arte que agradezco y que a un conservo.
De palabras cortas pero sinceras, de consejo sabio, extrovertido y elegante, así quiere recordarte por siempre, tu niño consentido. Sufrida, respetuosa de la diversidad social y tolerante como ninguna otra, vivirás por siempre: Isabel, la mujer más hermosa y mejor educada que hubo en el pueblo, mi madre. Amante de la pulcritud, donde cada objeto y utensilios ocupaban un lugar específico dentro de la casa; obsesionada por un ambiente sano, te suelo recordar, cada día de mi vida.        
Antes del punto final, he empezado remembrando ciertos episodios que escasamente olvidare. Tu repentina partida a ese anhelado paraíso, me provoco una gran frustración, personalmente no me pude despedir de ti, que era lo que hubiera deseado, me quedaste debiendo el anhelado abraso y que espero recibir el día de nuestro segundo encuentro.
Mi condición de huérfano, me llevo a enredarme con personas de todos los talantes: Gente buena que me considero, las que aprendí a valorar, agradecer y apreciar, les he tratado de corresponder de la misma manera por el resto de mi existencia. Pero el destino también me arrojo a conocer personas de muy mala índole, que me desconsideraron y me trataron como la basura en la que me convertí, la última semana de septiembre, la noche que tú partiste a la eternidad. En esos momentos de mi vida fue cuando más te necesite, lo sobre lleve con melancolía y resignación, un llanto constante y siempre en secreto, cada día que me acordaba de ti. 
El vulgo asume el llanto como un acto de cobardía y no como sentimiento de dolor, desarraigo y tristeza, por lo que atravesamos los seres humanos en nuestra miserable existencia. Motivo por el cual me contuve de llorar en público, solo para evitar ser objeto de críticas, burlas y sarcasmo en esta sociedad que perdió el respeto por el dolor ajeno. 
En el tiempo de tu mortal enfermedad, la comunicación se limitaba a una carta, que bien podía llegar a sus destinatarios una semana después; para nuestra suerte llego ese mismo día cuando finalizaba la tarde. L a misiva era un montón de garabato, un enredo  difícil de interpretar, pero a medida que se ahondaba en él, la información era cada vez más clara: Tu vida peligraba cada hora que transcurría, te encontrabas en muy mal estado de salud y que deseabas ver a tus hijos para abrazarlos y despedirte de ellos para siempre.
                                                               I
                                                  
Por la mañana, piloto y provero responsables de llevarnos a buen puerto, emprendieron el viaje de partida a la vía vehicular más cercana: Puerto Caimán, en la Isla de salamanca. Recorrimos un tramo del casco urbano, que no navegaba un tiempo atrás, esquivando una que otra canoa y ciertas casas, por el norte salimos a las afueras de el Morro. Disminuyendo aun más la velocidad, el motorista reviso el equipo de viaje, confirmada su inquietud, trazo coordenada con la isla de los pajaritos, al otro extremo de la planicie indudable y en línea resta atravesó la ciénaga de machete, asechado por un cardumen de sardina que se abalanzaban contra la canoa. El sol empezaba a escalar en busca de la cima y el viento que soplaba del rio desde la media noche, salpicaba el interior de la canoa y a todos nosotros. 
Recibida la noticia de tu estado terminal desde la tarde anterior. La angustia que me provoco el hecho de perderte, no me hizo pegar los ojos durante la larga noche, desde la madrugada estaba preparada con bolsa en mano, vestido con botines, al igual que mis compañeras de viajes. 
Residíamos en una casa antigua, ubicada en el sector nororiental, popularmente conocido: las Tangas, por la presencia constante de las aves marinas en el lugar. Dos meses atrás, cumpliendo tus labores domésticas te desplomaste en la cocina,      lesionándote contra la hornilla, el día que recibiste el primer infarto y viajaste al médico, para no volvernos a ver por lo menos con vida.
Cuando aún no salía el sol, un joven dedicado a las labores de mensajerías, sin expresar palabras algunas, tranquilamente nos recogió: Mi abuela, una prima hermana y yo, que andaba por los sietes años de edad. Después de varios palacazos, saludar una que otra persona tropezadas por la vía fluvial, finalmente, desembarcamos a una casa grande de eternit, tienda y una caja fresquera de propiedad de la familia de una hermana de mi padre, personal encargados de facilitarnos el transporte a tierra firme.
Después de los besos de cariños, culminados los saludos protocolarios, pasamos a la segunda casa donde servido esperaba el comedor para desayunar. Una hora más tarde abordamos: ESPERANZA, una canoa equipada de motor, gasolina suficiente y una tripulación experimentada en este tipo de travesía. 
Con una velocidad constante, entramos al caño de la barrita, un laberinto bordeado de mangles, de una milla de longitud, rápidamente salimos a puerto ancho, sobre la ciénaga grande.

                                                           II
El motorista una vez más desacelero su máquina, observo las novedades del nuevo recorrido y direcciono la proa al norte, señalando al parque nacional, su embarcación volvió a tomar impulso sobre el espejo de agua. El viento bajaba de la Sierra Nevada, siendo aún más fuerte y la canoa empezó a balancearse de un costado al otro, por estribor embarco varias olas que la semi hundió. El provero, corrió de la proa, su lugar de labores al centro de la embarcación, tomo una totuma de madera y achico la canoa durante el trayecto que faltaba.
A la altura del rincón de la ahuyama, un corral de pesca calentaba un cardumen de chivo mozo, El piloto arrimo a los botes ubicados por fueras del circulo de influencia de faena y el capataz del grupo le confirmo la venta de la captura por un valor de treinta pesos oro por kilos de chivo grande; que al final calcularon entre cuatro a seis toneladas, divididas en las veinte cincos unidades económicas pesqueras.
Pasada una hora, la canoa arrimo al puerto pesquero, sobre la reserva natural y distante casi un kilómetro de la vía nacional: Un desierto, de suelo de valvas de almejas, ostras trituradas, arena de mar y manglares verdes.             Un rancho hecho a base de retazos de maderas y habitado por una familia, un sinnúmero de pescadores, con sus canoas una al lado de la otra ranchando en el lugar. Todos juntos desembarcamos sobre el puerto costeño, comenzaba nuestro periplo por el continente. La tripulación camino con nosotros hasta la vía regional, más tarde logramos abordar un bus interdepartamental que transitaba hacia el occidente y la brisa loca empezaba a soltar las primeras ráfagas de viento del día. 
Antes de Palermo, el corregimiento ribereño magdalenense, el sol era muy fuerte, el calor y la humedad  ensopaba nuestros cuerpos por completos. El tráfico se hizo más difícil, por la confluencia de los carros que intentaban abordar el ferri, que los cruzara del lado atlanticense. Recorrido los más de treinta kilómetros lineales de la troncal del caribe y Pasada las once de la mañana, subimos al enorme carguero. Yo, a manera de recreación, salí a observar las pópelas del remolcador, una vez, el planchón se apartaba de la orilla. Mis compañeras notaron mi ausencia y llegaron donde me encontraba concentrado viendo las aguas revueltas de la importante arteria fluvial. Se construía el puente más largo del país, sobre el rio.  El desplazamiento fue rápido y ante de medio día estábamos pisando territorio Currambero.
                                                         IV
En completo silencio, rogaba a mi Dios que estuvieras bien de salud, contradiciendo lo que el comunicado alertaba. En la espera de un medio de transporte. Todos ubicados y cogidos de las manos para evitar un percance,           sobre una acera de la calzada de una importante vía vehicular al sur este de la arenosa, hasta nosotros se acercó un grupo de personas. Ali, sobrino mayor de mi madre, de una manera intempestiva nos informaba, la noticia trágica ocurrida la noche anterior: Había murto, pasada las veinte horas, en el céntrico hospital general de la puerta de oro y donde se hallaba internada, hacia un tiempo atrás.
 Un frio penetrante invadió mi cuerpo, intente desvanecerme, pero me mantuve en vilo, conteniendo por completo las ganas de llorar, no había experimentado el olvido y desde ese momento mi alma solitaria quedo triste para siempre. Desde el momento del deceso, la velación se realizaba en la casa de: Mohamed, hermano mayor de mi madre, su morada estaba ubicada al sur oriente, donde partimos de inmediato; en un populoso sector de la arenosa.
                                                          002
A Isabel, no le había alcanzado la vida para descifrar el camino que  le había tocado transitar: El asesinato de su padre siendo a un una niña, que no le permitió contar con su apoyo moral, muy recientemente, la repentina muerte de su madre, ligada a su enfermedad terminal, la habían dejado viviendo en un mundo de incertidumbre. Cuando sintió entrar a su lecho de gravedad, una corriente de aire fría, seguido de una enorme sombra negra, apoyada de un garabato, no había nada que hacer, pensó en su agónica existencia. La joven mujer, remembro su paso por el mundo, agradeció a Dios por la familia que le toco. Recordó a sus pequeños hijos y pensó seriamente en el destino que les esperaba sin madre. Agradeció lo bueno y lo malo que la vida le había ofrecido, cuando se dio cuente que hasta aquí llegaban sus sueños e ilusiones. Antes de enfrentar su triste mirada, con los ojos de la muerte.
  
                                                             002
Pasado el mediodía, llegamos al velorio, pocas personas acompañaban el cadáver que yacía dentro de la caja negra. Sara: una apuesta mujer de largas cabelleras, unos ojos de pájaro. Tía de mi madre, católica por tradición y responsable de los preparativos mortuorios, parecía ser la más dolida por la repentina partida. En el silencio sepulcral, de aquella alcoba lúgubre, y aferrada a la caja fúnebre, con melancolía y profunda tristeza lloraba torrencialmente sobre el ataúd. Cuando me vio llegar, se acercó a mí, acariciándome el rostro demacrado por el dolor. La elegante mujer, expreso de una manera repentina, pero con la sabiduría que dejan los años vivido, de ahora en adelante vas a conocer el sabor amargo del rechazo y el sufrimiento: Hassan.

 Sentenciado mi incierto futuro, sin mucha prisa, solo me tocaba esperar lo que el destino me deparaba. Mi vida deambulo entre el abandono y el olvido. La soledad y la miseria donde me desenvolví me hizo una persona tímida, así que me fue difícil establecer una relación de parejas, desconocí por completo el arte de la seducción, dicho de otro modo; no pude casarme y mucho menos tener descendiente, como hubieras querido que fuera, para conservar el linaje.                                                                        
                                                             II
La gente de confort de la puerta de oro, después de haber lucido su ropa tipo exportación y una vez pasada de moda, la regalaban o la vendían a cualquier precio, muchas terminaban en el mercado de grano de la arenosa, donde era rematada como ropa de segunda mano. Distribuida a granel y adquiridas por unos acaparadores, que pagaban unos precios muy bajos por su hallazgo.
Cuando tuve la mayoría de edad y empecé a generar mis propios recursos económicos, goce del privilegio de vestir al alcance de estas grandes marcas mundialmente reconocidas, de esta manera impuse mi sello en la moda y gracias a ser el cliente número uno de los hermanos: Manjarrez, que distribuían entre la gente pobre y a precios relativamente bajos estas joyas de la elegancia y el buen vestir.
Inconscientemente, cualquier día se podían estar navegando las calles, luciendo una camisa Versalles, pantalones de paños italianos y zapatos de cueros, verdaderas reliquias de la pasarela universal. Muchas veces por la noche, se volvía a la tienda y se pedía una embolada: En un frasco de vidrio, repleto de un líquido azul y fragancia natural; entre sus manos aparecía el tendero, atreves del mostrador, con una puntería  de gran precisión; aplicaba sobre la camisa una fumigada de la popular loción, quedando listo para las aventuras de la noche.  
Después de tu partida, nunca más me volví a poner una muda de ropa planchada y mucho menos bien aseada, las que lucía eran lavada a la carrera y la mayoría de las veces sobre agua reutilizada: Champurreadas o palomeadas. En mi adolescencia, cada semana me quitaba unos kilos de mugre y me ponía unas libras menos de sucio, siempre calientes por los rayo del sol, para disimular el desagradable olor del sudor y evitar el húmedo que provoca en la ropa usada el roció de la noche, llegando mi auto estima a los peores estándares de la miseria humana. Al  comienzo me incomodaba sobre la piel, me hacía falta la pulcritud a la que me acostumbraste, así me fui adaptando a mi nueva forma de vida y con el paso del tiempo se me convirtió en algo normal: Como vallarme una vez a la semana, incubar piojos en la pelambre, no comer a sus horas y mucho menos volver a la escuela.
El día que literalmente desperté viviendo en la indigencia, las palabras premonitorias de mi tía abuela, empezaban a cumplirse y mi vida desgraciada, se desboronaba sobre una avalancha llamada: Abandono.
                                                                FIN